Piedra seca

¿Qué es la piedra seca?

Con la colocación de una piedra sobre otra, sin ningún tipo de cemento o argamasa, se levantaron en la isla un gran número de estructuras necesarias para las más variadas actividades, como los marges (muros de bancal) para permitir el cultivo de las laderas, o paredes para delimitar las propiedades y los sembrados. La técnica también se utilizó para adecuar una extensa red de caminos, en que es frecuente encontrar los firmes empedrados.

En las zonas boscosas permanecen las carboneras, relacionadas con la producción de carbón vegetal, y los hornos de cal, para la elaboración de este material, imprescindible para la construcción e higiene de las casas. 

Fuentes de mina, piletas y balsas ayudaron a sobrevivir en una tierra escasa de recursos hídricos, mientras que en las zonas más elevadas se ubicaban los  neveros, utilizados para almacenar la nieve con finalidades gastronómicas y medicinales.

La tarea de adaptar el hábitat a las necesidades humanas se completó con la construcción de refugios, casetas y barracas para personas, animales y herramientas.

En conjunto, esta técnica todavía viva, nos ha dejado un legado único, de gran valor constructivo y un ejemplo de integración en el medio.

Restauración y formación de los margers

Desde 1987 el Consell de Mallorca trabaja en la rehabilitación y conservación del patrimonio de piedra seca. Primero, a través de las escuelas talleres de margers y después en el marco de diversos programas, en los que ha sido muy importante la colaboración con los ayuntamientos y la participación en proyectos europeos.

Se ha recuperado un gran número de caminos, entre los que destacan senderos emblemáticos como el camino viejo de Lluc, el camino del barranco de Biniaraix, el camino des Correu, Ses Voltes d'en Galileu y otros.

En su entorno se han enderezado muros y paredes, se han recuperado barracas y carboneras y se han restaurado casas de nieve y neveros. En conjunto, una muestra muy representativa del patrimonio etnológico de Mallorca.

En la década de los años 80, el oficio de marger estaba en peligro de desaparición debido a la falta de demanda y el envejecimiento de los maestros. En 1986 se creó en Sóller una escuela de margers, con el objetivo de recuperar el camino del barranco de Biniaraix y formar especialistas en la construcción con piedra seca. Dos años después, el Consell de Mallorca asumió la gestión de la escuela y amplió sus objetivos.

Desde entonces, el Consell ha realizado diversos cursos de formación de margers, inicialmente a través del programa de escuelas taller, dirigido a jóvenes de entre 16 y 24 años en paralelo, y luego a través del programa de talleres de empleo, orientados a parados mayores de 25 años. Estos programas han demostrado ser muy útiles, ya que la enseñanza teórica y práctica se combina con el trabajo real.

Actualmente se organizan cursos de iniciación a la construcción de piedra seca para no profesionales, con el objetivo de acercar esta técnica a la población local y proporcionar los conocimientos básicos para hacer pequeños trabajos de mantenimiento.

Prevención de riesgos naturales

Los marges (muros de bancal) tienen implicaciones ambientales especialmente remarcables en materia de regulación hídrica, estabilización de vertientes y prevención de incendios forestales. 

La técnica constructiva de los muros, con la disposición de ripio abundante detrás del paramento mejora, en el caso de lluvias moderadas, la capacidad de drenaje del agua del bancal y reduce la escorrentía superficial y los procesos de erosión hídrica. Así mismo, muchos de los campos abancalados conforman sistemas complejos, dispuestos en función de las características de la ladera, donde el gran número de estructuras de drenaje favorece el control de la escorrentía y ayuda decisivamente a mejorar su estabilidad y a prevenir los deslizamientos. 

Por otro lado, el uso agrícola de las marjades (bancales) configura áreas de escasa vegetación y con una marcada discontinuidad horizontal del combustible vegetal, sobre todo durante la época estival, hecho que reduce el peligro de incendio y frena la propagación del fuego. Este aspecto resulta especialmente significativo a la hora de establecer perímetros de seguridad, sobre todo en las proximidades de las zonas habitadas. 

El abandono de la práctica agrícola, además de incrementar el riesgo de incendio, conlleva la falta de mantenimiento de los marges y de las estructuras de drenaje, de forma que aumenta la probabilidad de efectos negativos en caso de lluvias abundantes.

Los conjuntos de piedra seca protegidos

La salvaguarda de los elementos de piedra seca, a través de la aplicación de las leyes de protección del patrimonio o de normativas urbanísticas, resulta esencial para garantizar la preservación de este legado.

En Mallorca, se han protegido con la figura de bienes de interés cultural (BIC) tres grandes conjuntos patrimoniales ligados a esta técnica: el camino del barranco de Biniaraix, los pozos de nieve y sus elementos asociados del macizo de Massanella, y los bancales de las Rotes de Caimari.

Por otra parte, el Plan Territorial de Mallorca, instrumento al cual se tiene que adaptar la normativa urbanística municipal, recoge en el título quinto la obligatoriedad de incluir en los catálogos municipales los muros de piedra seca de valor paisajístico y ambiental, las áreas paisajísticas formadas por bancales, fuentes de mina, barracas, hornos de cal, cases de neu (neveros), carboneras y caminos empedrados, estos últimos, con expresión de su titularidad.

Piedra seca en Europa

El patrimonio de la piedra seca constituye una herencia común a muchas regiones europeas. La diversidad tipológica es notoria, con grandes espacios abancalados que configuran entornos de valor constructivo y paisajístico elevados, en amplias zonas de la Mediterránea, a los valles fluviales de Portugal, de Suiza y de Alemania, y a diferentes lugares del arco alpino. 

Los refugios para personas o animales, como las bories del sur de Francia, las caselli y los trulli de Italia, las casetas o las cabañas de Valencia y de Cataluña o los ponts de bestiar  y las barracas de Menorca, presentan una gran calidad y diversidad constructiva. También las paredes utilizadas para delimitar las propiedades o los espacios agrícolas o ganaderos tienen una distribución amplia, de forma que están presentes en casi todo el Mediterráneo y en zonas septentrionales como Irlanda, el país de Gales y algunas islas de Suecia. 

El elevado valor cultural y paisajístico de la piedra seca ha sido reconocido a escala mundial, como en los casos de las terrazas de la región vitivinícola del alto Duero, en Portugal, de las vertientes marítimas abancaladas de Portovenere y de Cinque Terre, y de los trulli de Alberobello, en Italia, que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad.

 

Sube

Documentos relacionados

Piedra seca y senderismo

Visítenos!